Cada CV que llega se lee frente al puesto que realmente abristeis, se puntúa con los criterios que fijasteis y se ordena. 100 CVs se criban en 20–30 minutos en lugar de 6–8 horas, y cada puntuación lleva un motivo escrito que un reclutador puede aceptar o revocar.
Cincuenta CVs a seis minutos cada uno son cinco horas de concentración que nadie tiene. Así que los primeros veinte se leen y el resto recibe un vistazo, y el orden de llegada se convierte en silencio en el ranking.
El mismo perfil puntuado el lunes y el viernes acaba distinto, y dos reclutadores en el mismo puesto discrepan — no por descuido, sino porque los criterios viven en sus cabezas y no sobre el papel.
Los perfiles fuertes están entrevistando en tres sitios. Una lista corta que tarda una semana compite por candidatos que aceptaron otra cosa el cuarto día.
Imprescindibles, deseables, descartes y cuánto pesa cada uno — escrito una vez con vuestros reclutadores, para cada puesto. Este es el paso que hace defendible todo lo demás.
PDF, Word, una exportación de LinkedIn, un escaneo, un CV de dos páginas o de diez. Primero se extrae la estructura — experiencia, puestos, fechas, competencias, huecos — para que la puntuación trabaje sobre hechos y no sobre maquetación.
Cada criterio recibe una puntuación y una frase que cita la parte del CV de la que salió. Nada de un número global opaco: el reclutador ve por qué un candidato quedó donde quedó.
La lista corta aterriza en vuestro ATS con las puntuaciones adjuntas. Las coincidencias fuertes se marcan para contacto inmediato, las dudosas se encolan para revisión humana, y los descartes claros se conservan con su motivo en lugar de borrarse.
Cualquier puntuación se revoca en un clic, y las revocaciones quedan registradas. El rechazo sigue siendo una decisión humana: el sistema ordena el montón, no cierra la puerta.
Construimos en tu stack en lugar de moverte al nuestro. La lista de abajo es a lo que esta solución se conecta con más frecuencia; otros sistemas son una cuestión de alcance, no un impedimento.
Puntúa sólo los criterios que escribisteis y muestra su motivo en cada uno, lo que hace visible el sesgo donde una lectura humana rápida lo esconde. Nombre, edad, foto y dirección pueden enmascararse antes de puntuar. Ordena; decide una persona, y cada revocación queda registrada para que veáis dónde fallan los propios criterios.
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