Tres clínicas, doce gabinetes, 30–40 personas. El dentista redactaba el plan en la consulta y a partir de ahí el plan se sostenía en la memoria: recepción llevaba un cuaderno y llamaba a los pacientes cuando había tiempo. Alrededor de la mitad no llegaba al final del plan, y no por haber cambiado de idea, sino porque nadie le recordó a tiempo la siguiente fase. Entre fases pasaban semanas donde clínicamente habrían bastado unos días. El gabinete se repartía por dentista y no por procedimiento, así que un trabajo largo no encontraba hueco mientras las visitas cortas troceaban el día. Los trabajos se pedían al laboratorio por teléfono y se seguían en una hoja: cuándo llegaba la corona lo sabía quien lo había pedido, y la cita se daba con margen. El precio del plan, el reparto de los pagos por fases y los aplazamientos se calculaban a mano.
El mismo stack que en el resto de proyectos: Python y Django en el núcleo, PostgreSQL como fuente de verdad del paciente, la fase y el gabinete. La plataforma sabe cuánto dura cada procedimiento, qué equipamiento necesita y cuánto tarda el laboratorio dental externo, y arma la agenda con eso en lugar de con el hueco libre de un dentista concreto. El laboratorio está conectado por intercambio de pedidos y estados, así que el plazo de fabricación entra en la planificación igual que la duración de un procedimiento.
El orden lo marcó el dinero: primero lo que devuelve al paciente y llena el gabinete, después todo lo demás.
Tres clínicas, doce gabinetes. Un plan de tratamiento se extiende durante meses, pero el gabinete está parado ahora mismo, y es el gabinete lo que limita la facturación, no el número de dentistas. Por eso la agenda se arma desde gabinetes y equipamiento: el sistema sabe cuánto dura un procedimiento, qué necesita y cuándo llega el trabajo del laboratorio, y encaja las visitas de modo que un hueco lo cierre la siguiente fase adecuada y no cualquier paciente que esté libre. Ese 15–20% llegó sin contratar a nadie y sin añadir un gabinete. Todo el circuito llevó unos dos meses: una clínica dental es más simple en procesos que un retailer, y el laboratorio fue el único sistema externo con el que hubo que acordar un intercambio.
Las páginas de servicio explican el método detrás de este proyecto; las de soluciones toman los mismos bloques por separado, cada uno con su alcance y su precio.
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