Entra tu plan de contenidos en forma de ideas; sale un pack por idea — la versión de LinkedIn, el pie de Instagram, el post de Telegram, el hilo de X — cada uno escrito para la longitud, el formato y el registro de su plataforma, con hashtags y un brief visual adjunto. Nada se publica solo: el pack cae en una cola de revisión donde tu editor edita, aprueba o descarta, y lo aprobado pasa al planificador.
Escribir la idea cuesta veinte minutos. Reformularla para cinco plataformas cuesta dos horas, cada vez, y es el trabajo menos interesante del equipo.
LinkedIn acaba corporativo, Instagram acaba coloquial, y ninguno suena a la marca. Con tres personas escribiendo, la desviación se acumula hasta que nadie sabe definir la voz.
Un post listo el martes sale el viernes porque alguien tenía que entrar en cuatro plataformas. El calendario se vuelve una lista de deseos, y la constancia — lo único que lo social premia — es la primera baja.
Convertimos tu voz en reglas que un modelo puede seguir: vocabulario, longitud de frase, lo que nunca afirmáis, cómo tratáis cifras y enlaces, ejemplos de publicaciones correctas y equivocadas. Sin este paso el resultado es fluido y genérico.
Las ideas vienen de donde ya viven — Notion, Airtable, una hoja de cálculo — con el ángulo, la audiencia y el objetivo de cada una. El sistema lee el plan, no tu mente.
Cada plataforma recibe su borrador: longitud, primera línea, formato, convenciones de hashtags y llamada a la acción, más un brief visual corto para diseño. Un hilo es un hilo; un pie es un pie.
Todo se detiene en una cola. Tu editor edita en línea, aprueba o rechaza con motivo — y esos motivos vuelven a las reglas, así que cada mes los borradores llegan más cerca de publicables.
Lo aprobado entra en Buffer, Later o directamente en las APIs de cada plataforma a la hora prevista. La interacción vuelve por publicación y por ángulo, para que el plan se construya con lo que funcionó y no con lo que parecía bien.
Construimos en tu stack en lugar de moverte al nuestro. La lista de abajo es a lo que esta solución se conecta con más frecuencia; otros sistemas son una cuestión de alcance, no un impedimento.
Sonarán si la guía de estilo es pobre, y por eso la primera semana del proyecto se dedica a construirla con publicaciones que ya te gustan. Tu editor revisa todo igualmente, y cada edición afina las reglas.
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